EL PANORAMA DE LA PROFECÍA
- Pastor Israel Chapa Pérez

- 21 ene
- 2 Min. de lectura

Al tratar de la profecía, uno necesita clarificar la distinción entre “predecir” y “proclamar”. Muchos asumen, erróneamente, que toda profecía es pronosticadora, predictiva en su naturaleza. Sin embargo, la profecía también trata los eventos que ocurrieron en el pasado; ésta puede tratar con circunstancias presentes (contemporáneas al profeta), o puede mirar adelante hacia el futuro.
Por ejemplo, Moisés fue un profeta (Deuteronomio 18:15), aunque cuando él registró la actividad de la creación de Génesis 1, estaba dando un relato divinamente inspirado de lo que ocurrió durante la primera semana de la historia de la Tierra. Ciertamente él no estuvo presente para atestiguar esos eventos. Por otro lado, cuando el profeta abordó ciertas situaciones durante la estancia de Israel por cuarenta años en el desierto, él estaba tratando con condiciones actuales en las vidas de sus amigos hebreos. Amós fue un profeta que escribió muchas cosas que “vio concerniente a Israel” (Amós 1:1).
Finalmente la visión del profeta algunas veces fue dirigida al futuro donde él predecía detalles concernientes a cierta gente y eventos. Podemos mencionar varias categorías relacionadas a la profecía predictiva. Por ejemplo, existen profecías que se relacionan a individuos. La misión de Josías fue predicha más de tres siglos antes de su nacimiento (1 Reyes 13; 2 Reyes 23). El rol del rey persa, Ciro, de liberar a los hebreos de la cautividad de Babilonia, fue descrita más de un siglo y medio antes de su reinado (Isaías 44:28; 45:1). El destino de ciudades y naciones es anunciado proféticamente en varias escrituras. Las descripciones de Daniel del imperio babilónico, medo-persa, griego, y romano son nada menos que milagrosas (Daniel, capítulo 2,7,8). También, existe un asunto de profecías mesiánicas. De las más de 800 profecías del Antiguo Testamento, al menos 300 se centran en la venida del Cristo.
La intención de la profecía predictiva fue establecer la credibilidad de Dios y, finalmente, la autenticidad de Sus sagradas Escrituras. En próximas publicaciones, estaremos tratando principalmente con la naturaleza predictiva de la profecía bíblica.





Comentarios